Nanine Linning, coreógrafa: "Una experiencia creativa o emocional abre espacios de reflexión que los datos por sí solos no consiguen"

27/10/2026
Imagen 2

Eventos relacionados

Sala Principal, Auditorio Baluarte

Scapino Ballet Rotterdam: La Mer

La Temporada de Fundación Baluarte acoge el estreno en España del nuevo espectáculo de Scapino Ballet Rotterdam, La Mer, una ambiciosa creación de Nanine Linning que une danza, la música de Debussy y ciencia para concienciar sobre la crisis ambiental de los océanos.

Scapino Ballet Rotterdam Abono Danza Temporada 26-27

Tras su reciente estreno en Rotterdam, la versión ampliada de La Mer llegará a España el próximo 15 de noviembre. La cita, enmarcada en la Temporada 26-27 de Fundación Baluarte, será una de las dos únicas fechas de Scapino Ballet Rotterdam en el país. Detrás de esta propuesta se encuentra Nanine Linning, directora artística de la formación desde 2024 y reconocida por sus montajes multidisciplinares que integran danza, ópera, moda y artes visuales. En la siguiente entrevista, la coreógrafa reflexiona sobre cómo el arte y la ciencia se unen en su obra para generar conciencia colectiva.

 

La Mer nace de un diálogo fascinante entre el arte y la ciencia a través de su colaboración con la Woods Hole Oceanographic Institution. ¿Cómo surgió esta idea inicial de llevar la fragilidad de los océanos a la escena y por qué sentiste que la emblemática partitura de Debussy era el punto de partida perfecto para abordar la crisis climática actual?

Cuando estaba en California, empecé a pensar en todo lo que le quitamos al mar y en todo lo que vertemos en él y dejamos atrás. Al ver las plataformas petrolíferas mar adentro, tomé cada vez más conciencia de la contaminación que hay bajo la superficie, mientras presenciaba cómo aumentaba la presencia de plástico en nuestros océanos. Ese fue el punto de partida para crear un espectáculo sobre el comportamiento humano y nuestra relación con el océano.

Mi colaboración con la Woods Hole Oceanographic Institution fue increíblemente inspiradora. Me fascinó el trabajo de los cerca de 1.100 científicos que estudian el océano, así como las conversaciones que mantuvimos sobre cómo llevan años intentando alertar a la sociedad. A través de gráficos, estadísticas y datos, muestran cómo ha cambiado drásticamente el océano, pero a menudo sienten que nadie los escucha. Esto me hizo pensar en cómo ha evolucionado nuestra percepción del océano a lo largo del tiempo. ¿Cómo lo experimentábamos en el pasado y cómo lo vivimos hoy? Utilizar La Mer de Debussy, con su interpretación romántica del mar, se sintió como un punto de partida natural. A partir de ahí, invité a Yannis Kyriakides a componer una reflexión contemporánea sobre el estado en el que se encuentra el océano en la actualidad.

 

La versión original creada en 2023 evoluciona ahora en esta producción ampliada que presentas con Scapino Ballet Rotterdam. ¿Qué necesidades expresivas o temáticas te llevaron a expandir la pieza? 

En realidad, empezamos prácticamente desde cero; la única excepción fue reutilizar el vestuario existente. La coreografía es totalmente distinta y también quisimos reescribir la música. Uno de los nuevos elementos fue crear un papel para Barbara Hannigan (directora de orquesta y soprano canadiense) como una especie de figura del destino: un oráculo de Delfos, una voz que prevé lo que está por venir y nos advierte. Durante la gira, su voz y su presencia se escuchan a través de una grabación, mientras una bailarina encarna el rol del Destino sobre el escenario.

 

¿Qué nuevos mensajes o matices aporta esta versión actualizada que no estaban presentes en la original?

Quería que esta nueva versión girase en torno a la esencia misma del mar, sin señalar a nadie ni buscar culpables. No se trata de la otra persona ni de la responsabilidad de alguien más. Se trata de nosotros, colectivamente, y de las paradojas que habitan en nuestro propio comportamiento: sabemos lo que está ocurriendo y, aun así, seguimos actuando de formas que contradicen ese conocimiento. Esa contradicción se convirtió en una parte fundamental de la obra. Más que ofrecer respuestas, quería hacer visible y tangible esa tensión, permitiendo que el público pueda reconocerse en ella.

 

La música pone frente a frente la emblemática partitura de Debussy con elementos electrónicos contemporáneos de Yannis Kyriakides. ¿Por qué crear este diálogo musical entre el pasado y el presente?

La intensidad de la música crea un contraste muy potente entre el mundo romántico de Debussy y la realidad en la que vivimos hoy. La nueva creación de Kyriakides construye un marco musical alrededor de la pieza orquestal de Debussy que le aporta una capa dramatúrgica más profunda. Su música permite que el público sienta algo y vuelva tangible lo que, de otro modo, podría quedarse en algo abstracto. Ayuda a guiar al espectador a través de los diferentes mundos de la representación, permitiéndole conectar con la danza a un nivel mucho más profundo.

 

El espectáculo despliega un potente lenguaje multidisciplinar. Además de la música, cu reúne enta con dramaturgia de Peggy Olislaegers, proyecciones digitales de Heleen Blanken y más de 80 trajes sostenibles diseñados por Yuima Nakazato. ¿Cómo se coordinan todas estas disciplinas para construir una experiencia inmersiva?

Trabajar de forma interdisciplinar es siempre un ejercicio de equilibrio. Los diferentes elementos nunca deben competir entre sí; tienen que fortalecerse mutuamente. Mi labor va más allá de la coreografía. Abordo la obra como directora, reuniendo todos estos lenguajes artísticos distintos en un todo coherente. Para cada escena, el equipo artístico toma decisiones muy claras sobre dónde debe recaer el foco. A veces los bailarines necesitan ocupar el centro del escenario; en otros momentos, la música, el vestuario, la iluminación o las proyecciones son los que guían la experiencia. Cada disciplina puede convertirse en protagonista por derecho propio, pero el equilibrio entre ellas exige un ajuste muy minucioso.

 

Scapino Ballet Rotterdam cuenta con una larga trayectoria vinculada a la innovación y a los problemas sociales. A través de la belleza y la poética de la danza, ¿qué tipo de reflexión o impacto esperas despertar en el público al enfrentarlo a una realidad tan urgente como el impacto del ser humano en la naturaleza?

En Scapino creemos en el arte como motor de cambio. Es importante abordar cuestiones sociales y medioambientales urgentes, y considero que lo hacemos a través del amor, la imaginación y la belleza. Al crear universos cautivadores que apelan a nuestras emociones, podemos hacer que temas complejos resulten más accesibles para un público amplio, sin decirle a la gente lo que tiene que pensar ni buscar culpables.

Espero que el espectáculo conmueva al público emocionalmente y, en un sentido muy literal, poniéndolo en marcha. Quiero que los espectadores sientan el poder del arte y reconozcan que la sociedad que construimos se refleja en mucho más que en papeles, estadísticas y tablas. Está visible a nuestro alrededor: en nuestro comportamiento, en la naturaleza e incluso en el arte que creamos. A través de La Mer, confío en que las personas tomen mayor conciencia de la relación entre ellas y el océano, así como de las contradicciones que moldean esa vinculación. A veces, una experiencia creativa o emocional puede abrir un espacio de reflexión de una manera que los datos por sí solos no logran.